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| La enseñanza en el hogar es la que más se ajusta para satisfacer las demandas de Dios en Deuteronomio 6:4: “Oye, oh Israel: Jehová nuestro Dios, Jehová uno es. Y amarás a Jehová tú Dios de todo tu corazón, y de toda tu alma, y con todas tus fuerzas. Y estas palabras que yo te mando hoy, estarán sobre tu corazón, y las repetirás a tus hijos y hablarás de ellas estando en tu casa, y andando por el camino, y al acostarte, y cuando te levantes. Y las atarás como una señal en tu mano, y estarán como frontales entre tus ojos, y las escribirás en los postes de tu casa, y en tus puertas”. |
| La Biblia dice que los niños son como plantas tiernas (Salmo 128:3). Así como una planta tierna puede ser plantada y cultivada por un jardinero hacia cualquier dirección, los niños pueden ser fácilmente influenciados para escoger una senda incorrecta. Los padres tienen la oportunidad de proteger a sus hijos y encaminarlos hacia las sendas rectas, hasta que lleguen a ser árboles fuertes. |
| En el mundo actual muchos niños de primaria tienen acceso a material moralmente destructivo, tal como pornografía, películas inmorales, y programas de televisión viles y llenos de violencia. Para los padres que deseen proteger a sus hijos de la influencia de otros niños que ya pudieran estar corrompidos por estas influencias, la escuela en casa es un imperativo. |
| Los hijos son la herencia del Señor (Salmo 127:3). La escuela en casa es una necesidad para los padres que no quieran arriesgar perder esa herencia, al permitir que sus hijos sean expuestos a maestros y compañeros cuyas vidas ejercen continuamente una influencia errónea y destructiva sobre ellos. |
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