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¿Qué del desarrollo social de
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Los educadores modernos hablan de la necesidad de que el niño tiene de “socializar”. Ese concepto se desprende de las perspectivas socialistas de los “padres” de la educación moderna, Mann y Dewey. Es una perspectiva que descarta totalmente la idea de que la familia, como un todo, es la primera y principal forma de “socialización”. Sin embargo, la perspectiva de Dios es que las familias deben ser el fundamento de la sociedad y de la socialización.
Dios creó al hombre con una naturaleza eminentemente social, y en la Biblia encontramos la forma en que Él desea que nos relacionemos con los demás. El plan de Dios no es que las personas crezcan separadas por edades, sino más bien que sean integrados juntos, en la unidad familiar. De esa manera los menores siempre tienen modelos, o personas a quienes pueden imitar. Cuando a los niños se les separa de acuerdo a sus edades, no pueden aprender a valorar y apreciar las cosas que los padres y los demás adultos valoran y aprecian. Al contrario, tienden a apegarse a niños de su misma edad; y deseando imitarlos empiezan a adquirir sus valores, y dejan de considerar importante el ser diligentes, estudiosos, honestos, respetuosos y obedientes.
La Biblia nos enseña que: “La necedad está ligada en el corazón del muchacho” (Pr 22:15). También nos advierte: “No os dejéis engañar: Las malas compañías corrompen las buenas costumbres” (1 Co 15:33, LBA). Por lo tanto, los padres que permiten que sus hijos pasen ocho o más horas cada día con un grupo de niños cuyos corazones revelan necedad, no debieran sorprenderse al ver que sus hijos han sido influenciados por ellos. La Biblia nos asegura que eso sucederá; es una ley de la vida.
Hace más de 35 años, cuando el sistema de escuela en casa comenzó en E.E.U.U., el argumento más fuerte que se esgrimía en contra de este sistema era que la vida social del niño no podría desarrollarse apropiadamente. Irónicamente, los resultados han demostrado exactamente lo opuesto. Actualmente ese argumento es precisamente el más fuerte a favor de la escuela en casa. Esos críticos no sólo estaban equivocados, sino que ahora se toma como un hecho que el desarrollo social de los niños educados en casa es mejor que el de los niños que asisten a la escuela tradicional.
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